Casi todo el capítulo de Política trataba sobre los países públicos: lugares gobernados por sus propios ciudadanos, donde nadie manda y cada cambio en un impuesto o un bono tiene que proponerse y votarse. Un país privado es la idea opuesta, y es una de las cosas más ambiciosas que puedes poseer en todo el juego. Un país privado pertenece por completo a un único jugador, y ese dueño tiene control total sobre cómo se gobierna el lugar. No hay votación, ni comité, ni espera. El dueño decide, y se hace. Si un país público es una casa compartida donde los compañeros votan las reglas, un país privado es una casa con un único propietario que simplemente toma la decisión.
Conviene tener claro qué abarca de verdad ese "control total", porque es mucho. El dueño controla el dinero del país, sus ciudadanos, sus leyes y su comercio. Puede mover la tesorería hacia dentro y hacia fuera, aceptar o rechazar a quienes quieren unirse, cambiar impuestos y bonos a su antojo, comprar y vender en el mercado con el dinero del propio país, enviar monedas y bienes a jugadores de cualquier parte del mundo, gestionar su propio enlace de captación y enviar un mensaje a todos los ciudadanos a la vez. En resumen, casi todo lo que un país público decide despacio y de forma colectiva, un dueño privado lo decide al instante y en solitario.
Cómo llegas a poseer uno
No fundas un país privado de la nada: compras uno que ya existe. Abre Política, ve a la página de Países y cambia a la pestaña Mercado. Allí encontrarás los países privados que están en venta en ese momento, cada uno con un precio en oro fijado para él. Un país de esta lista todavía no tiene dueño; está esperando uno. Paga su precio en oro y te conviertes en su dueño, y desde ese momento todo el país y su consola son tuyos para gobernarlos. El oro es el activo escaso y respaldado por cripto que está en el corazón del juego, así que comprar un país es una inversión seria, que es justo por lo que te entrega a cambio un control tan serio.
En venta frente a poseído: solo lectura frente a en vivo
Todo país privado tiene una consola de administración (un panel dedicado para gobernarlo), pero quién puede abrirla, y qué puede hacer en ella, depende por completo de si el país tiene dueño. Mientras un país sigue en venta y sin dueño, su botón de Administración está abierto a todo el mundo como una vista previa de solo lectura. Puedes recorrer cada sección y ver exactamente cómo está configurado el país (su presupuesto, sus ciudadanos, sus impuestos), pero no puedes cambiar ni una sola cosa. Es un escaparate: mira cuanto quieras, no toques nada. Esto te permite inspeccionar con precisión lo que estarías comprando antes de gastar un solo gramo de oro en ello.
En el momento en que un país tiene dueño, todo cambia. La consola pasa a estar plenamente en vivo, cada control funciona y, lo más importante, solo el dueño puede siquiera ver el botón para abrirla. Para cualquier otro jugador, un país privado con dueño es simplemente un país como cualquier otro; la sede del gobierno les resulta invisible. Así que la vista previa de solo lectura es una característica únicamente de los países en venta, y el control privado completo es una característica de los países con dueño. Un botón, dos experiencias completamente distintas, decididas únicamente por si el país pertenece a alguien.
Solo el dueño tiene las llaves
Un país en venta muestra a todos una vista previa de solo lectura para que puedan explorarlo antes de comprar. Un país con dueño no muestra su botón de consola a nadie más que al dueño. Ningún ciudadano corriente puede jamás abrir, ver ni manejar la consola de administración de un país que no posee.
Una consola en su propia ventana
La consola de administración no es, deliberadamente, una página normal escondida en los menús del juego. Se abre en su propia ventana aparte, con su propio panel oscuro, para que el pesado asunto de gobernar un país nunca abarrote tu juego diario. En un ordenador de escritorio tienes un menú de secciones a la izquierda; en un teléfono tienes una barra de pestañas deslizable abajo; pero los controles que hay detrás son exactamente los mismos en ambos casos, porque las dos interfaces están construidas a partir del mismo sistema subyacente. Tanto si gestionas tu país desde un portátil en casa como desde un teléfono en movimiento, estás usando la misma consola.
Esa consola está organizada en diez secciones, y conviene conocerlas ahora por su nombre para que las dos lecciones siguientes resulten familiares. No necesitas memorizar esta lista: solo deja que su forma vaya asentándose.
- Panel: el resumen de un vistazo de tu país: su gente, su dinero y su actividad reciente.
- Tesorería: deposita dinero en el presupuesto del Estado o retíralo de nuevo, y lee el libro mayor completo.
- Ciudadanos: la lista de todos los que viven en tu país, con la potestad de expulsar a cualquiera de ellos.
- Solicitudes: la cola de jugadores que piden unirse, que aceptas o rechazas.
- Leyes e impuestos: fija los impuestos de venta, el impuesto de cambio y los bonos para los ciudadanos directamente, sin votación.
- Mercado y oro: gasta el presupuesto comprando y vendiendo en el mercado, y cambia oro.
- Stock de la tesorería: el almacén del país, que guarda todo lo que posee la tesorería.
- Transferencias: envía monedas o bienes desde la tesorería a cualquier jugador del juego.
- Afiliado: el enlace de captación propio de tu país para traer nuevos ciudadanos.
- Difusión: envía un único mensaje a todos los ciudadanos de tu país a la vez.
Lo único que un dueño no puede hacer
Con todo ese poder, es igual de importante conocer su único límite firme, porque es la línea que mantiene un país privado justo para vivir en él. Un dueño controla todo lo relativo al PAÍS (su presupuesto compartido, sus leyes, su comercio, su membresía), pero nunca la cartera personal de un ciudadano. El dinero, el oro y los bienes que un jugador ha ganado y guarda para sí son siempre suyos y solo suyos. El dueño no puede meter la mano en los bolsillos de nadie y llevarse lo que le pertenece. Puede gravar las ganancias futuras, puede elegir enviar dinero a la gente y puede expulsar a alguien del país por completo, pero la propiedad personal de un ciudadano es intocable. Ese único límite es lo que hace que unirse a un país privado sea algo razonable en lugar de algo temerario.
La tesorería, no tus bolsillos
Cada poder de la consola actúa sobre el país (su presupuesto, sus leyes, sus ciudadanos) y nunca sobre el saldo personal de un jugador. Un dueño puede mover el dinero del Estado como quiera, pero tu propio dinero y tus bienes ganados son tuyos y no se pueden quitar.
Así que esa es la forma de la cosa: un país privado es toda una nación que pertenece a un único jugador, comprada con oro y gobernada desde una consola que se abre en su propia ventana. Los países en venta ofrecen una vista previa de solo lectura a cualquiera; los que tienen dueño responden solo ante su dueño. En la próxima lección entraremos en esa consola y empezaremos por aquello con lo que funciona todo país: su dinero.